Foto: Ricardo Stuckert/Instituto Lula

El pasado 28 de julio, el ex Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció que apelaría ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU contra el juez federal Sérgio Moro, quien investiga el escándalo de Petrobras y los sobornos para financiar campañas políticas, por “persecución judicial”. La demanda fue encargada al abogado australiano-británico Geoffrey Robertson, quien resumió así los términos de la acción: “Los jueces no pueden ser acusadores”. 

Especialista en derechos humanos, Robertson ha participado en la defensa del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, del boxeador estadounidense Mike Tyson y del escritor indio Salman Rushdie frente a los tribunales de Ginebra. También tuvo un rol clave en la formación de los jueces que juzgaron a Saddam Hussein. En esta entrevista con La Tercera, el famoso abogado analiza el caso de Lula, su nuevo cliente. 

¿Cómo se produjo el contacto con Lula? ¿Cuál era su opinión de él antes de llegar a ser su abogado?

Sus abogados se pusieron en contacto conmigo para pedirme considerar la equidad, en virtud de las normas internacionales, de los procedimientos legales a los cuales él estaba siendo sometido. Por supuesto, yo he actuado en una serie de casos relativos a los DD.HH. en países de América Latina. Por ejemplo, actué para Human Rights Watch en el Caso Pinochet y llevé a cabo la investigación por corrupción en contra de (los narcotraficantes colombianos, Gonzalo) Rodríguez Gacha y Pablo Escobar -ayudados por mercenarios israelíes- (en el caso de armas que involucró) al gobierno de Antigua. Mi libro “Crímenes contra la humanidad” inspecciona notorias violaciones de los DD.HH. en América Latina, y ha sido traducido al español. Así que cuando fui contactado por los abogados de Lula, estuve feliz de asesorarlo. No lo conocía, aparte de por su reputación: como hombre de Estado de considerable distinción, cuyas políticas habían sacado a millones de brasileños de la pobreza.

¿Por qué el caso de Lula debería ser discutido por el Comité de DD.HH. de la ONU?

Todos los países necesitan un tribunal de DD.HH. objetivo y externo que pueda de vez en cuando examinar sus procedimientos legales para garantizar que cumplen con los estándares internacionales básicos de justicia. En Europa, Gran Bretaña y España y el resto de los países tiene un tribunal de este tipo -la Corte Europea de Derechos Humanos- y se benefician en gran medida de la decisión de jueces internacionales que puedan asegurar que sus propios procedimientos cumplen con las normas internacionales. En Brasil, tienen algunos procedimientos no reformados que son obviamente injustos, por ejemplo, el juez de instrucción puede intervenir teléfonos de un sospechoso y luego liberar las interceptaciones a los medios de comunicación, lo que es una grave invasión de la privacidad. El juez puede poner a un sospechoso en la cárcel y no liberarlo hasta que confiese o “negocie los cargos”, que es un medio para confesiones poco fiables. El juez de instrucción, que llega a involucrarse profundamente en el proceso de enjuiciamiento,  entonces se convierte en el juez de la causa, sin un jurado o asesores, y es obviamente sesgado. Así que estos son aspectos del procedimiento legal de Brasil que necesitan una reforma. Algunos han sido llevados a la Corte Interamericana, que, por ejemplo, ha condenado la publicación de escuchas telefónicas, pero el juez (Sérgio) Moro parece no hacer caso de sus decisiones. Así que espero que los jueces brasileños se guíen por una decisión de un tribunal de la ONU.

¿Cuáles son los principales cargos que usted ha presentado contra el juez Sérgio Moro?

Bueno, no son cargos en un sentido formal, pero hay una serie de quejas contra este juez por la forma en que ha actuado, por ejemplo, publicar escuchas telefónicas - incluso interceptaciones ilegales- y alentar a los medios de comunicación locales a demonizar a Lula antes de que haya tenido lugar cualquier juicio. El incluso ayudó a lanzar un libro que glorifica su investigación “Lava Jato” y sugiere que Lula es culpable y, sin embargo, aún reclama el derecho a actuar como juez de la causa a pesar de estar obviamente predispuesto contra él. Estos son temas de vital importancia en la persecución de la corrupción política, usted no puede procesar de manera efectiva a menos que enjuicie limpiamente. Eso es todo lo que Lula pide, él acepta que no está por encima de la ley, pero él tiene derecho a que la ley sea aplicada de manera justa y sin hostilidad política.

Los abogados brasileños de Lula dicen que Moro está animado a participar en las presidenciales de 2018 y que puede impedir la candidatura del ex mandatario si lo condena en un proceso judicial. ¿Usted comparte esa opinión?

Los abogados de Lula están señalando que el juez Moro ha alentado la publicidad que lo hace aparecer como un héroe y no ha desmentido estas historias de que se presentará a Presidente. Esto estaría bien si fuera un fiscal, pero él es un juez de primera instancia y debe en ese papel conducirse a fin de no dar la impresión de que ha prejuzgado Lula. El ha dado una percepción de parcialidad, y por lo tanto debería retirarse de cualquier juicio. Sin embargo, se ha negado.

Lula fue imputado recientemente por “obstrucción a la justicia” en el caso Lava Jato. ¿Esa decisión judicial puede influir en el análisis de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU?

Lula ha sido catalogado como un acusado en un caso ante otro juez que no tiene nada que ver con los asuntos de la petición a la ONU. El está haciendo una solicitud para ser eliminado de la lista, sobre la base o la falta de cualquier evidencia creíble de que él no ha hecho nada para obstruir a la justicia.

¿Qué le diría a los que creen que Lula busca evadir a la justicia brasileña?

Eso no tiene sentido. El permanece sujeto a un proceso legal brasileño. Las quejas que hace a la ONU no se refieren a la sustancia de ningún cargo que se pueda interponer contra él, sino más bien al procedimiento para el manejo de ellos. Lula ha hecho hincapié en repetidas ocasiones que está dispuesto a hacer frente a cualquier alegación y a refutar cualquier acusación de corrupción. El no tiene ninguna cuenta bancaria en el exterior u oculta, ni propiedades más que su modesto departamento, y no hay recursos de sustancia más que el dinero que ganó por conferencias después de dejar el cargo. El ha desafiado a los fiscales de demostrar lo contrario, y permanecerá en Brasil para luchar contra sus alegatos, si alguna vez son llevados ante la Corte. El caso de la ONU es un intento sólo para asegurar que si son llevados a los tribunales serán juzgados limpiamente, es decir, no por el juez Moro.

¿Cuál es su opinión sobre el proceso de impeachment que enfrenta la Presidenta Dilma Rousseff? ¿Cree que este caso puede ser visto por la ONU?

No estoy en condiciones de formarme una opinión sobre el caso de Dilma. Sólo puedo advertir que el impeachment es un proceso torpe y arcaico, el cual ha sido prácticamente abandonado en Gran Bretaña y muchos otros países. Si un político es acusado de delito, incluso cuando está en el cargo, él o ella deben ser llevados a un tribunal penal ordinario como cualquier otra persona. Si, como en el caso de Dilma lo entiendo, ellos son acusados de engañar al Parlamento, deben enfrentarse a una moción de “no confianza” y renunciar si lo pierden. El impeachment es una forma de juicio por el Parlamento, y casi todos los parlamentarios serán parciales, miembros de su propio partido serán parciales en su favor, y aquellos que forman la oposición serán parciales en contra de ella. Pero la acusación en su contra, la cual se relaciona con el presupuesto de los últimos años, realmente no tiene nada que ver con Lula.

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