27 de fevereiro de 2014

José Mujica recibió en la residencia de Suárez y Reyes al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, de visita en el país. La integración latinoamericana, la construcción de una economía regional complementaria y la afirmación de la democracia en América Latina fueron los temas más destacados por el mandatario uruguayo a la Secretaría de Comunicación al término de la extensa reunión.

“Lula es un amigo de nuestro país y es un amigo de América, que sufre los problemas de América del Sur y de los latinoamericanos en general”, comentó Mujica.

“Tiene una honda preocupación por las dificultades que tenemos en el funcionamiento del MERCOSUR (Mercado Común del Sur), de la UNASUR (Unión de las Naciones Suramericanas), de lo poco que hablamos entre los presidentes, y está pidiendo voluntad política para acercarnos, para superar las dificultades y ver que tenemos una agenda común determinante”, añadió.

Entre los temas que señaló como de “honda preocupación”, Mujica mencionó el acuerdo del MERCOSUR con la Unión Europea, asunto en el que Lula ve una oportunidad, señaló el mandatario uruguayo.

La relación bilateral entre ambos países también estuvo en ese extendido diálogo. En tal sentido, Mujica reconoció la buena disposición de Lula para “siempre activar sus oficios” a favor de ambos países.

Como parte de su visita al país, el exmandatario brasileño (2003-2011) mantendrá un encuentro con empresarios el martes 18.

Mujica mencionó que la “pelea” de Lula es la construcción de una economía complementaria entre los países y recordó que “esta lucha la está dando antes de que comience la campaña electoral en Brasil”. En ese sentido recordó el mensaje de unidad y complementariedad entre ambos países, durante su visita oficial a San Pablo, que giró en torno a las mismas preocupaciones que hoy tiene el ilustre visitante.

Lula y su preocupación por la unidad latinoamericana
Prosiguiendo con el capítulo de la unidad latinoamericana, Mujica expresó: “Por algo fuimos colonia tanto tiempo. Tal vez, subliminalmente, es muy probable que nuestras cabezas colectivas, sin que se den cuenta, todavía están dependiendo de los gestos del mundo central. De si Europa nos atiende o no, de si Estados Unidos nos atiende o no. Y tenemos dificultades para atendernos entre nosotros y, tal vez, somos más prestos para atender a los de afuera”.

“¡Qué se yo! Puede haber de todo eso. Es bueno que tengamos un ojo crítico de nosotros mismos, porque nunca superaremos lo que no empezamos por reconocer que pasa”, puntualizó.

Y complementó: “El mundo, con muchos tropiezos, se aglutina en derredor de gigantescas unidades. Brasil es un país continental, pero solo es muy poco para lo que se está insinuando en este mundo”.

“¿Cuál será el poder nuestro en el futuro de las negociaciones, donde se juegue la suerte de nuestros pueblos? Creo que atomizados, nuestro papel va a ser testimonial. Lula representa a toda esa gente que piensa en esta honda preocupación. Pero no es fácil contagiar eso en nuestras sociedades”, subrayó el Presidente Mujica.

Democracia y crecimiento con equidad
Para Mujica, estos problemas deben encontrar solución en el marco de los sistemas democráticos.

Sobre los desafíos de América Latina, el mandatario uruguayo puntualizó que “la democracia tiene que atender las demandas crecientes de nuestra gente. Nuestras democracias no pueden andar de espaldas al éxito económico, pero el éxito económico sólo puede ser el reparto para muy pocos y no necesariamente para que participe el conjunto de la gente. Ahí está el verdadero dilema. Pero bueno, vamos viviendo y vamos andando”, reflexionó.