28 de maio de 2013

En África, como os africanos. Es así como, desde hace poco más de tres meses, viven el periodista paulista Vinícius Zanotti y el constructor Fábio Ivamoto Peetsaa en la comunidad de Fendell, periferia de Monrovia, capital de Liberia, país del oeste africano.

Es allí donde el dúo está construyendo una escuela de bambú sustentable y de bajo costo para atender a 300 chicos de tres a 17 años que hoy estudian en una estructura bastante precaria. Se trata del Proyecto Escuela de Bambú, creado en 2010, que ahora empieza a salir del papel.

Desde fines de enero, Vinícius y Fábio viven en un galpón sin agua corriente ni electricidad, al lado de la futura escuela. Se bañan con un tarro. Las comidas se hacen en forma colectiva: todos se sientan en el piso alrededor de un plato común, que se comparte entre los presentes. Los teléfonos, cámaras y computadoras se cargan con una batería de coche adaptada con un inversor de energía – así como en mucho otros lugares de la periferia y zona rural de países africanos.

Junto con un grupo de liberianos de la comunidad de Fendell, los brasileños trabajan de sol a sol para levantar las estructuras de bambú, que serán completadas con ladrillos de adobe, hecho con barro. “Es un trabajo durísimo, pero que está marchando bien”, dice Vinícius, idealizador del proyecto. “Ya hemos terminado las estructuras de bambú de los módulos 1 y 2. La semana pasada empezamos el módulo 3. Serán 12 en total, siendo 10 para aulas. Los demás serán baños, una oficina para los docentes y una habitación para la persona que cuida la actual escuela”, completa. Las obras deben terminar en julio.

Alianza valiosa
Materia prima abundante y barata en la región, el bambú ya se usa en la construcción en Liberia, sobre todo para la parte estructural de galpones. “Sin embargo, se damnificaba rápidamente, porque se lo cortaba con machete y no se le daba ningún tipo de tratamiento”, afirma Vinícius.

En la Escuela de Bambú, la forma de cosecharlo y manejarlo fue modificada – el bambú pasó a recibir una resina y a ser cortado con una suerte de sierra. El proyecto trajo, además, dos otras innovaciones: un sistema hidráulico abastecido por un río de las cercanías y un generador construido con imanes, HD de computadora rota y ruedas de bicicleta.

Para que esas tecnologías fueran absorbidas por la población local, se estableció una alianza con el Centro Vocacional de Katata, equivalente a una escuela técnica profesionalizante de Brasil. Ellos siguen todo el paso a paso de la construcción y, al final del proceso, estarán todos aptos para replicar las técnicas de construcción. “La posibilidad de perpetuar la iniciativa es una de las premisas del proyecto”, dice Vinícius.

“En la obra, las cosas van muy bien y nos sorprendemos de forma positiva. Bastó armar una estructura de bambú para que dos jóvenes que construyen con nosotros aprendan la técnica y empiecen a hacer el módulo 2 y 3 solitos”, afirma Vinícius.

Para él, los mayores desafíos son externos a la obra. En poco más de tres meses, los brasileños fueron parados por lo menos 30 veces por la policía, ávida por cobrar coimas a toda costa, incluso cuando no había ningún tipo de irregularidad. “Eso termina retrasando el trabajo, pues siempre demanda una larga negociación”, se queja el periodista.

Además, tienen dificultades para encontrar determinadas piezas en el mercado liberiano. El país prácticamente no tiene producción industrial propia y casi todo es importado. “Cuando vino el arquitecto André Dal’bó veio, en marzo, trajo 3.000 tuercas. El precio en el mercado liberiano era de 30 centavos de dólar por cada una, de fabricación china. Alto valor y pésimo producto. También trajimos cavadores. Aquí en Liberia no existen”, cuenta Vinícius.

Para saber más sobre el proyecto Escuela de Bambú, conozca el sitio web del proyecto: escoladebambu.com